Libro El año y nieve del autor Rubén Rodríguez González

Destacar primer cuento


Libro El Piano de la escritora Reina María Rodríguez (Premio  Nacional de Literatura)

Destacar pimer poema


Libro Macerar  (Premio Nicolás Guillén)

Destacar los dos primeros poemas


Hugo hodelín

Sortilegios nominativos

Una reflexión mientras asciendo de manera sinuosa la calle contreras

Carta abierta a Charles Bukoswski


UN POCO DE PIÑERA

Antes de sentarme a escribir estas páginas, una palabra me daba vueltas. Caminando por mi casa me la repetí varias veces, hasta sentir en la boca su sabor amargo. La busqué en los diccionarios que tengo a mano, el de la Academia y el Hispánico, el primero impreso en la década del cincuenta y en la del treinta el segundo, evidentemente anacrónicos, y no encontré la acepción que buscaba. Aparecían las palabras marginal, marginado, pero fal­taba el significado con que solemos usarlas en la sociedad actual.

Prólogo del libro OPPIANO LICARIO BIBLIOTECA LEZAMA

Es ritual de intolerable hipocresía literaria comenzar los escritos autoproclamando que uno no es el llamado a tratar un tema o que mi pluma modesta carece de la grandeza que exige el análisis de este asunto, etc., etc. Detesto esa práctica. Pero por honestidad intelectual debo aclarar ahora por qué, en esta ocasión, abandono el campo de la sociología y la historia económica que constituyen mi especialidad, mi medio natural, y transito los caminos que conducen a la novela y la poesía. Lo hago porque en una noche de recordación y de vigilia María Luisa Bautista, viuda de Lezama, conocedora y participante de la amistad entrañable que me unió durante más de treinta años a su esposo, me pidió estas cuartillas como introducción a la edición cubana de su novela Oppiano Licario. Ella, que durante tantos años fue parte activa en nuestras interminables conversaciones, mientras tomábamos «el mejor té de la Habana Vieja», como dijera siempre Lezama del que ella nos preparaba, sabía como nadie cuanto de común nos aunaba y cuanto de diametralmente opuesto nos identificaba en esa unidad de los contrarios que tanto Lezama gustaba en señalar. Ella, que sabe con qué amistosa ansiedad seguí el lento acumular de páginas, instándolo en cada visita a que escribiera, me mostróun día en sus manos de amoroso temblor el manuscrito inconcluso, en el que la letra se había ido haciendo progresivamente ininteligible —la cercanía de la muerte jugando con su pulso— y me pidió sencillamente estas palabras.


Cuentos Completos de Virgilio Piñera

 CÓMO VIVÍ Y CÓMO MORÍ

Pues viví, salvo algunas satisfacciones de tono menor, como un miserable. Un miserable es un ser humano cuyo trasero se encuentra a la disposición de todos los pies; absolutamente de todos los pies, comprendidos los mismos pies de los miserables. Un detalle curioso; si un juez o un periodista   me preguntase qué animal he visto más en mi vida, le diría sin vacilación que la cucaracha. Más que perros y gatos, animales que siempre ganarían en un concurso de compañeros del hombre.


Estos cuentos en preparación del Libro Ventana Tapiada, de Rafael de Águila, acá le mostramos el primer cuento

AVANCE Y FRUTO

Era difícil, condenadamente difícil avanzar. El medio oponía una resistencia tenaz, como si este avance que ahora ejecutaba junto a otros de su especie no hubiese tenido lugar millones de veces. Era fuerte, trataba de vencer todos los obstáculos mientras a su alrede­dor morían sus congéneres agotados, exhaustos. Esto, lejos de desanimarlo, le infundía fuerzas, lo hacía ver allá, difusa aún pero cada vez más cercana, la mole rosácea que debía ser su destino final. Al menos uno, uno de ellos, debía llegar y cumplir la tarea. Veía al resto desfallecer cuando en su cuerpo las fuerzas se hallaban aún casi intactas y se lanzaba hacia delante con todo ahínco, sabiendo que muy pronto el medio dejaría de ser adverso para facilitar el camino hacia la región más profunda. Cuando llegaron allí quedaban muy pocos, él entre ellos, con menos fuerzas pero dis­tante de ser vencido, menos ahora que la pared rosácea se levantaba allí, a su alcance, meta final nunca antes vista, pero reconocida por la memoria del ancestro. Allí, junto a la pared, tuvo lugar el combate final, la lucha por obtener el acceso al recinto. Y en el apo­geo de la increíble energía desplegada en ese instante, apenas pudo advertir que solo él había llegado, solo él había podido burlar las paredes del lugar; el resto yacía allá, definitivamente derrotado. Pero bastaba él, eso lo sabía bien, uno solo bastaba para esta la­bor. Seguro de sí mismo fue dejando atrás aquellas paredes y se dirigió hacia el elemento buscado, el complemento intuido, aquello que desde el exterior ya le impelía en su búsqueda y que ahora se lanzaba también a su encuentro, admirando la tenacidad de su avance, para fundirse en un ente superior, que no era ni uno ni otro, sino una mezcla de ambos, bellísimo, que le retribuiría a él todas las angustias del camino ascendente y que un día, nueve meses después, haría el camino inverso.


Estos poemas son del Libro A la entrada de la noche de Lázaro Castillo, edición bilingue

Tú pides ser el agua

En el agua tibia coronaba tu cuerpo.

En el desnudo de las azoteas

descubrimos los rostros de la noche,

tomamos su bajel inquieto.

Hemos venido a celebrar tu nombre

aquí crecidos

entre el duro sol y el agua.

You ask to be the water

In the warm water I would crown your body.

In the nakedness of the flat roof

we discovered the faces of the night,

we took its restless vessel.

We have come to celebrate your name

here matured

between the hard sun and the water.

Desprendimiento total

Tomamos un ómnibus frente a la glorieta

donde los pájaros entran

para huir de la lluvia.

El anuncio en el teléfono

me puso a prueba,

confié en el refinamiento,

en la carnalidad.

Ebrio de la hojarasca

creí en los pasadizos secretos

y en la mano que en la oscuridad

siempre consoló mi frío.

Total detachment

We caught a bus in front of the gazebo

where the birds enter

fleeing the rain.

The message on the phone

tested me,

I relied on refinement,

on carnality.

Drunk from the verbiage

I believed in the secret passages

and in the hand that in darkness

always consoled my cold.


Estos dos poemas pertenecen al Libro Pasajero Diciembre de Maylén Domínguez en preparación en Letras Cubanas

 

RITUALES OFRECIDOS

Hay una brecha distante en que me veo.

Nunca fui fácil

a pesar del destino elemental,

los sagrados rituales ofrecidos,

de la brecha limitada

y la canción —siempre igual— para dormir.

Más de una culpa ha quedado.

Hay una parte lejana

que me sigue,

sombra volátil, con la esperanza torpe

de quien habita lo estrecho y sueña mal.

 

ESPACIO DE COSTUMBRES

No haber tenido que sopesar tus causas,

arrinconarte en tu espacio de costumbres

habría evitado estos modos

siempre a la espera del resquemor que puede

sombrear la dicha.

No era buena

—dirás cuando me aleje.

Demasiado es pedir que sea lógica

con la cercana opresión matando

siempre

mi esencia justa.

 

Pero ya es tarde también para esa lumbre

que humildemente has dispuesto sobre el tedio.

Por tantas cosas.


Albert Einstein kaputt. Últimas jarras
de cerveza en el bar. Último round.
Últimas logomaquias de Ezra Pound.
Ser libre es disfrutar nuestras amarras.
Verdades más o menos adventicias
con que ingeniamos la terrible mezcla.
Que un himno (que una danza) se establezca
sobre los restos de la noche. Albricias.
Multitudes movidas por la lógica
del carnaval. Pedante, pedagógica,
inflexibilidad. Hay inyecciones
que nos absuelven del dolor. Hay óbolos
que nos hacen felices. Los discóbolos
tensan ante las gradas sus tendones.

Objetos fríos. Hay en la cenefa
un contenido ornamental. Le temes
a las taxonomías y epistemes
más que al mismísimo Luzbel. La befa
de la modernidad, el parloteo
de los especialistas, el recalo
de mariguana, el lúcido intervalo,
la desesperación, el bamboleo.
Un círculo de oscuros charlatanes
multiplica sus peces y sus panes.
Imperios que derrumba la carcoma.
Reliquias que descarta el avalúo.
Esto es un alacrán, esto es un búho,
estas son unas prótesis de goma.

Durante muchos años hemos recogido numerosos cuentos populares cubanos ­­­­––entre otros materiales folklóricos––, recorriendo la Isla, desde la costa a la montaña, al llano, al batey, al villorrio. Los hemos colectado de todo tipo y tema, desde el cosmogónico hasta el mitológico, pasando por todas las variantes conocidas de la narrativa folklórica mundial.

Leer más…Título: Los sabios días
Autor: Cleva Solís
Colección: Poesía
Año: 2018
Páginas:
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